Perdón, esperanza, confianza: son las tres palabras que hacen de la invocación de Jesús ante la inminencia de la muerte una indicación comprometedora para “nuestra oración” y “la abren también a una confianza serena”, haciéndonos entender que “no caeremos nunca fuera de las manos de Dios”. Es el sentido de la reflexión que Benedicto XVI, continuando su meditación acerca de la oración de Jesús en la cruz, propuso este miércoles 15 de febrero, por la mañana, a los fieles presentes en el aula Pablo VI para la reunión habitual de la audiencia general.
Comentando la narración propuesta por el Evangelio según san Lucas, el Papa evidenció las diversas invocaciones que Jesús moribundo dirige al Padre, con la acogida de la súplica del pecador arrepentido dirigida a él mismo. El primer aspecto de esta invocación concierne al perdón.
La segunda palabra sobre la que el Papa invitó a reflexionar concierne a la esperanza. La esperanza está implícta en la respuesta a la oración de uno de los dos hombres crucificados con él.
Por último, aquel grito extremo y total a través del cual Cristo, en el momento de máximo sufrimiento, se abandona a Dios completamente, palabras que expresan “la plena consciencia — subrayó Benedicto XVI — de no ser abandonado”.
Compartimos a continuación el texto completo de la catequesis del Papa: